La memoria injusta

Tras una separación toca empezar una nueva vida.
Yo tuve la suerte de encontrar gente que me ayudó a sentirme bien, normal, agradable sociable y divertido.
No lo busqué, no lo forcé, no me engañé.
Con uno de ellos apenas mantengo contacto pero sigo su actualidad gracias a las redes sociales. Me acompañó durante mucho tiempo evitando que me sintiera solo.
La otra persona en cambio, estuvo el tiempo justo y necesario para activarme. Me ayudó a entender mi nuevo termo, a escoger mi nuevo vestuario sin darle muchas vueltas, a conocer mi barrio y mi dormitorio.
Fue una agradable forma de empezar el año con esperanzas y levantando la vista del suelo.
Ese año no tuvo nada más a destacar, al menos que yo recuerde. Es raro que haya olvidado tanto de algo que me aportó mucho.

El otro día mantenía una conversación por Skype con ella.
A su espalda El Sol calentaba una ladera por dónde iban pasando gatos cada cierto tiempo.
Al terminar, la noche cerrada no dejaba ver mucho más que su silueta -también había una lámpara encendida pero quita encanto a la escena-.
EL caso es que tras la charla, más de un lustro después, recordé que aun tengo los vaqueros que me ayudó a escoger. Sobreviven y aún quepo en ellos. No se trata de unos simples vaqueros, no se trata de un recuerdo, son la muestra de cómo algunas personas nos hacen la vida más fácil sin esfuerzo. Aportando calma y seguridad a la par que disfrutan también del momento.

Ya duele a Feria

Ojito ojito

Una foto publicada por Deniman (@deniman) el


La foto tiene 3 años.

Había ido a La Feria medio obligado por mi novia tras hacer un trato que luego se cumplió a medias.
Me endiñé en el ojo -yo solo- mientras contaba algo.
Su hermano se pasó todo el camino de vuelta riéndose y haciendo chanzas y tanto él como ella se alegraron de que ese camino de vuelta no tuviera ningún bar abierto en el que nos pudiéramos meter o me convencieron de no hacerlo cuando encontrábamos alguno.

Yo quería alargar la noche. Estaba a gusto, feliz, quería exprimir el momento.
Era una de esas situaciones que sabes que con el tiempo recordarás con cariño, como es el caso.

Lo que años después aun no he aprendido, es que cuando tratas de alargar los momentos innecesariamente acabas con los ojos hinchados.

Más sordo que la una

audiometría

Llevaba un par de meses con la sensación de que estaba más sordo de lo habitual pero como se me han mezclado otras cosas no estaba seguro si estaría relacionado.
Esta mañana me acaban de confirmar que efectivamente he perdido más audición.
Tranquilos, nada cambia, podemos tomar unas cervezas cuando queráis y seguiré sin dejaros interrumpir.

PD: Lo de las ojeras es temporal

La comprensión

Decía Gordillo que Juanito era una de esas personas con un gran corazón a las que a veces se le cruzaban los cables. comentaba que él lo notaba cuando le veía llegar al entrenamiento con el flequillo despeinado.

Laura está triste.
No sabe gestionar ese sentimiento y se enfada con nosotros por cosas arbitrarias buscando el resto de la tarde la explosión que le permita descargar la tensión que siente dentro.
Somos comprensivos y vamos toreando o ignorando sus salidas hasta que se va calmando llegada la noche.

Espero que aprenda herramientas que le permitan gestionar esos momentos de tensión. De lo contrario podría costarle ser feliz y disfrutar de la vida. A las malas podría acabar pareciendose a su padre.

Conchas en la arena

Laura coge conchasPaseo por la playa con Laura, que va recogiendo las piedras y conchas que le gustan.
Está incómoda. No consigue sujetarlas y cuantas más coge más se le caen.
Trato de hacerle ver que así no disfruta del paseo ni de las conchas. Que hay miles y no van a desaparecer. Que podemos dar el paseo tranquilos y cómodos y coger las conchas a la vuelta camino del coche.

Se resiste a soltarlas. “¡Es que no hay ninguna como ésta papi!”
Finalmente entiende que no puede hacer el camino cargada, las deja en la arena y camina conmigo entretenida buscando otras más pequeñas.

Camino a su lado y vuelvo a mis pensamientos, echándola de menos.

A escasos de mi oficina hay un centro de entretenimiento de baile de barra o como se llame.

Eso me ha llamado menos la atención que el hecho de encontrarme a diario al llegar a la oficina, a un compañero de trabajo con bufanda, chaquetón abrochado hasta arriba y el aire acondicionado puesto (estamos en enero). 

Mi nuevo trabajo chispas

Cosas que me llaman la atención del primer día, o cosas que “yo me entiendo”.

  • El jefe es muy bético (BIEN)
  • El jefe es de los que explican las cosas con predominio de líneas rectas horizontales (frente a los que hacen círculos o solo escriben texto)
  • Tanto el jefe como mi jefe están con gripe o resfriado. Mi novia también, así que pondré las barbas a remojar.
  • A 2 compañeros de empresa les suena mi cara (parece que nada cambia pese a las décadas)
  • He tardado 2 horas desde mi llegada, mi primer día, en meterme en faena con la tecnología, que no tiene nada que ver con mis funciones.

BONUS: Si llegas demasiado pronto el portero se está fumando un cigarrillo de la risa. No llegar antes de las 8