El mejor momento del día, la noche.

Me quedé en paro al poco de nacer Laura así que prácticamente descubrió el mundo junto a mí.
Sus primeras papillas, sus primeros pasos, sus primeras palabras etc.

Me acaban de preguntar qué es lo que más me gusta hacer con mi hija. He tenido que pensar un rato pero por sentimientos está claro que la hora de dormir.

Mi ex no llevaba muy bien que una niña pequeña se despierte a cada rato y vaya al dormitorio de su padre, así que me pasé unos años cambiando de cuarto cada poco tiempo por las noches tratando de hacer felices a ambas. Algo muy cansado y que conllevaba ciertas tensiones.
Hoy día, aprovechando que estamos solos Laura y yo a la hora de dormir, disfruto el momento.
Es una luchadora contra el sueño -como el padre- así que el pacto es que debe cerrar los ojos y estar quieta para que el cuerpo descanse sin importar si duerme o no. Si no cumple las condiciones me marcho a mi cuarto. Así que por las noches me hace un hueco en su cama, da 3 o cuatro vueltas, busca 5 excusas, disimula como si tuviera los ojos cerrados 6 veces, se ríe un par de veces más y finalmente me agarra del brazo y se duerme, como cuando era un bebé y pasábamos el día solos ella y yo.
Ese momento de irse a dormir que tanta tensión y problema me suponía se ha convertido en el momento más placentero del día.
Imagino que otros padres serán felices jugando al escondite o a los dragones y lo que sea con sus hij@s pero yo soy así. Me gusta cuando me abraza dormida porque está como siempre.

La comprensión

Decía Gordillo que Juanito era una de esas personas con un gran corazón a las que a veces se le cruzaban los cables. comentaba que él lo notaba cuando le veía llegar al entrenamiento con el flequillo despeinado.

Laura está triste.
No sabe gestionar ese sentimiento y se enfada con nosotros por cosas arbitrarias buscando el resto de la tarde la explosión que le permita descargar la tensión que siente dentro.
Somos comprensivos y vamos toreando o ignorando sus salidas hasta que se va calmando llegada la noche.

Espero que aprenda herramientas que le permitan gestionar esos momentos de tensión. De lo contrario podría costarle ser feliz y disfrutar de la vida. A las malas podría acabar pareciendose a su padre.

Conchas en la arena

Laura coge conchasPaseo por la playa con Laura, que va recogiendo las piedras y conchas que le gustan.
Está incómoda. No consigue sujetarlas y cuantas más coge más se le caen.
Trato de hacerle ver que así no disfruta del paseo ni de las conchas. Que hay miles y no van a desaparecer. Que podemos dar el paseo tranquilos y cómodos y coger las conchas a la vuelta camino del coche.

Se resiste a soltarlas. “¡Es que no hay ninguna como ésta papi!”
Finalmente entiende que no puede hacer el camino cargada, las deja en la arena y camina conmigo entretenida buscando otras más pequeñas.

Camino a su lado y vuelvo a mis pensamientos, echándola de menos.

Momentos con Laura. Cosas que metí en un post atascado hace 4 años.

El otro día fui a ver a Laura. Me apetecía dar un paseo con ella y aunque no me tocaba, la madre no puso ningún impedimento.
Soft avisó a Laura que venía a buscarla y al llamar al telefonillo ésta se puso a reir nerviosa. Soft igualmente empezó a reir al verla así y Laura preguntó: “¿tu también estás contenta porque viene papá?”

Durante el paseo Laura se pone perdida con el chocolate que llevaba la barrita de muesli -lo de robarme las barras de muesli es para hacer un post a parte- y la llevo a una fuente para limpiarle la cara cargándola para evitar que se lleve las manos a la ropa.

Parece que eso de beber de la fuente mientras la sujetaba en alto le gustó y me hizo repetir varias veces.
Le encanta que la lleve encima, y yo como tonto dejo que me explote. Es imposible que camine más de 20 metros, solo quiere brazos o, sobretodo, ir a hombros.
Me dice “aRRe peRdigón” ” al tRote peRdigón” y cualquier otra expresión que indique que quiere ir más Rápido (lo de la “R” es porque teniendo como tiene frenillo me resulta curioso tanta fRRRRase poniéndola a prueba)

Es gracioso porque para parar me dice: “Sooool”. He tratado de explicarle varias veces que “so” no tiene nada que ver con el “Sol” pero nada. Por cierto, durante el paseo me estuvo explicando que en otoño las hojas se ponen feas y están por el suelo porque se caen de los árboles. Por un momento me dejó KO, luego entendí que debe haberlo escuchado en la guarde.

Al volver a casa de la madre Laura me enseña un cuento impermeable que trata sobre un delfín. Mientras me lo contaba le comenté que lo conocía, que solía bañarla con ese mismo cuento cuando era “pequeña”.

Vaya bajón dan esos momentos. Fue decir “cuando eras pequeña”, acordarme de la época y ponerme en modo magdalena (con cierto disimulo, que no era plan).

Consejo para padres o Años después Laura me sigue vacilando igual

Cada cierto tiempo, haciendo limpieza en el disco duro me topo con fotos, canciones o vídeos olvidados, y es un placer redescubrirlos.
Con wordpress me pasa lo contrario. Cada cierto tiempo descubro que me falta alguna foto, vídeo o canción que había subido.

Con la excusa de recuperar cosas vuelvo a poner un audio que debo haber compartido más de una vez pero que no encuentro, y aprovecho para aconsejar, de nuevo, a mi amigos de reciente paternidad que nunca son demasiadas fotos y nunca son suficientes vídeos. Que ahora nos parecen una chorrada ciertas cosas porque las hemos visto mil veces al día pero que en un par de años habremos olvidado cómo sonaba, cómo lo hacía y cuánto nos gustaba.

El toblerone de Proust

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Hoy he llevado a Laura al cine, a ver una película que ella ya había visto.
Por 1ª vez ha aguantado la película entera sentada. Hasta ahora nos habíamos tenido que ir antes por distintos motivos encareciendo el valor subjetivo de las entradas.
El caso es que estaba mirando la cara de Laura, ensimismada con la película mientras comía las palomitas que le había comprado, y me ha venido a la boca el sabor de las tabletas de chocolate Toblerone que mi madre nos compraba siempre que íbamos al cine. Me he visto ahí sentado con menos de 10 años pidiéndole otro triangulito de chocolate y me ha dado más ternura aún la cara de Laura.

La peli, Frozen. Me ha gustado bastante.