Reaprendiendo a descubrir

Acabo de recordar. Estaba paseando con Laurita y de pronto ha encontrado un trocito de mármol blanco en el suelo.
Lo ha cogido -pasándose por el forro mi recordatorio de no recoger nada del suelo sin preguntar- y me ha preguntado “¿eto que é?”. Una piedra blanca.
La acariciaba, se la pasaba por la mejilla, la miraba y la volvía a mirar.
-Si quieres te la puedes llevar a casa y se la enseñas a mamá. Y por supuesto se la ha llevado. No la ha soltado en todo el camino.

He sentido envidia, mucha. Perdí hace años la ilusión del descubrimiento, el interés por lo nuevo, el placer de la investigación.
Creo que Laura me va a enseñar mucho

Laura paseando a los perros de peluche