Ya duele a Feria

Ojito ojito

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La foto tiene 3 años.

Había ido a La Feria medio obligado por mi novia tras hacer un trato que luego se cumplió a medias.
Me endiñé en el ojo -yo solo- mientras contaba algo.
Su hermano se pasó todo el camino de vuelta riéndose y haciendo chanzas y tanto él como ella se alegraron de que ese camino de vuelta no tuviera ningún bar abierto en el que nos pudiéramos meter o me convencieron de no hacerlo cuando encontrábamos alguno.

Yo quería alargar la noche. Estaba a gusto, feliz, quería exprimir el momento.
Era una de esas situaciones que sabes que con el tiempo recordarás con cariño, como es el caso.

Lo que años después aun no he aprendido, es que cuando tratas de alargar los momentos innecesariamente acabas con los ojos hinchados.