España 2012 descrita por una rusa en 1950

“Cuando advierta que para producir necesita obtener autorización de
quienes no producen nada; cuando compruebe que el dinero fluye hacia
quienes trafican no bienes, sino favores; cuando perciba que muchos se
hacen ricos por el soborno y por influencias más que por el trabajo, y
que las leyes no lo protegen contra ellos sino, por el contrario, son
ellos los que están protegidos contra usted; cuando repare que la
corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un
autosacrificio, entonces podrá afirmar, sin temor a equivocarse, que
su sociedad está condenada.”

Ayn Rand (1950)

Red clouds

Guardo recuerdos como quien colecciona zapatillas. La mitad de ellos inventados.
Él ultimo no sé donde ubicarlo. Parece el recuerdo de algo que hubiera vivido a través de una pantalla.

Hay una cama, una camiseta negra, unos ojos grandes y redondos, dulces pero con una expresión extrañamente triste.
Son los ojos de una chica bastante guapa con piel de actriz clásica, de las que hacen parecer beige el resto de tonos en las películas en blanco y negro. Una actriz de esas que aparentan fragilidad pero pueden partirte en dos en tan solo un par de escenas.

Es el recuerdo de una eterna promesa incumplida. De un sí pero no, de un toma pero luego; De un camino de migas de pan que se termina antes de llegar a la casa de chocolate.

La chica de la camiseta negra se levanta, se mira en el reflejo de un cristal y dice su nombre en voz alta antes de salir a disfrutar de un paseo con atardecer de nubes rojas.

Es un recuerdo en inglés. Yo no aparezco en él.
Trato de imaginarme en la escena de la cama pero cuando llego ya está vacía; Trato de escuchar el nombre pronunciado frente al cristal pero no queda nada, ni el eco ni el reflejo.
Por caprichos de la mente, envejezco a cada paso que doy tratando de alcanzarla en su paseo. Envejezco tanto que mis piernas duelen, cansadas, y acabo por sentarme en medio del campo esperando que alguien venga y me ayude a levantar.

Mientras espero meto la mano en el bolsillo y miro con nostalgia una foto de mala calidad.
En ella hay una chica de negro acostada en la cama mirándome con esos ojos grandes y dulces que, definitivamente, tienen una expresión triste.

Guardo recuerdos como quien colecciona zapatillas.
Creo que seria más fácil coleccionar zapatillas. Organizarlas es solo cuestión de espacio, en cambio ¿Dónde se guarda un atardecer de nubes rojas?

Mi coche, coches.com y yo

Acabo de recoger el coche del taller. Manita de pintura.
Al recogerlo del concesionario no me di cuenta que la pintura del capó tenía unas pequeñas picaduras, probablemente a causa de un pájaro que en su día decidió que también quería aparecer en este post.

Vaya, como siempre, estoy empezando por la mitad y voy contando las cosas sin orden ni concierto. Trataré de no marearos mucho. Vamos allá:

Después de darle vueltas durante unos meses decidí que me era necesario un coche, fundamentalmente por mi hija Laura. No importa que por estar cerca de ella me haya mudado a las afueras o que mi piso actual esté encima de una parada de metro y que la parada anterior sea la suya. A la niña hay que recogerla en la guardería que queda junto a la casa de chocolate de Hansel y Gretel una vez pasado el camino de baldosas amarillas. Además mejor no arriesgar dependiendo de un taxi en caso de tener una urgencia. (ahorraos los comentarios sobre porqué no va a una guardería más cercana please, evidentemente hay un porqué)

Una vez tomada la decisión tocaba escoger modelo. No entiendo de coches pero me gusta Toyota, me parece una gran marca por encima de Seat (los he conducido), Fiat (he tenido), Ford (he tenido – lo he conducido), Opel (he conducido muchos habiendo trabajado en un concesionario) etc.
Repito que no entiendo de coches, es una opinión personal. Los acabados, el ruido del motor, la comodidad, la fiabilidad etc.

Mi ex tiene un Corolla y mis padres un Yaris tras seguir mi recomendación así que me dirigí al concesionario de siempre a preguntar por el Toyota Auris híbrido -me pega, o eso creo yo. Por algo me regalaron un reloj solar como ¿regalo de compromiso?-. Me dieron precios y me volví a casa.

Ya en casa, ante la duda que suponía el precio-uso consulté a mis gurús automovilísticos. @dseijo me hizo recapacitar sobre la necesidad de comprar ese modelo teniendo en cuenta que usaría el coche para cosas puntuales y me sugirió que mirara otros modelos más normales tipo Ford Focus o Citroen C4 añadiendo que a la hora de comprar me pasara por coches.com por tener los mejores precios gracias a disponer de acuerdos con concesionarios de toda España.

Y ahí empieza realmente la historia, la historia de un deni que descubre coches.com y que además de estar encantado de que Internet esté relacionado con la compra comprueba que puede ahorrarse unos 2000€ o 3000€ en el Auris híbrido ¡del mismo concesionario! La historia de un deni que se lleva un gran chasco al comprobar que la marca tiene unos comerciales algo sobrados que no parecen tener prisa en venderle el coche y que finalmente deciden no respetar el acuerdo con coches.com (el precio de coche.com es sin promociones ni descuentos. Y se negaron a hacer el correspondiente a emisiones reducidas, o como se llame) así que deni termina haciéndole la cruz al concesionario Toyota -él es así, no hace falta que comentéis nada al respecto- y se plantea uno de los modelos sugeridos por @dseijo. Y aquí es donde coches.com resulta ser más que una web, porque le proponen modelos ajustados a sus necesidades, le resuelven las dudas vía twitter y vía telefónica. Y con vía telefónica me refiero a 25min. al teléfono preguntando sobre consumos, comodidad, duración, concesionario escogido etc. En ese sentido @alexcoches resultó un gran descubrimiento (gracias por tu paciencia).

La historia termina con deni aceptando una de las propuestas en un concesionario de Granada. Viajecito en tren y vuelta en coche con la gasolina pagada.
Sorprendente consumo medio de 4,7l/100KM de Granada a Sevilla cuando se suponía que al principio gastan algo más por aquello del rodaje.

Respecto al coche no haré muchos comentarios aun. En comparación con los Toyota a los que estoy acostumbrado, el embrague tiene un recorrido muy largo que me dificulta encontrar la posición del asiento y se hace incómodo en ciudad. Por lo demás perfecto.
La decisión por este modelo fue fundamentalmente gracias al boca a boca, sobretodo al enterarme de la gran atención y calidad del servicio que dan en el concesionario que tengo más a mano y comprobarlo en persona gracias a la paciencia y atención recibida por Carlos Vazquez, que me ha atendido en todo momento pese a haber comprado el coche en otro sitio. Me felicitación por tanto a él y a Ferri-movil que parece merecerse la fama que le precede (cosa que a mi me encanta por lo que me conviene)

PD: Pese a los rumores que circulan por twitter, el coche es un Ford y no un BMW.
Debo aclarar que la oferta de éste coche concreto por parte de coches.com era igual a la realizada por ferri-movil. Modelos casi idénticos a mismo precio, solo que en éste caso eran ya matriculados y sobretodo quedaban pocos modelos debiendo escoger entre colores que no me agradaban. Recomiendo sin embargo coches.com a cualquiera que esté pensando en adquirir uno nuevo o de segunda mano. Fundamentalmente por poder comparar, a parte del placer que supone esa atención que he comentado.

El bote de gel vacío

Odio cuando un bote de gel o champú se pasa días vacío porque solo te
acuerdas de él cuando entras a la ducha y pretendes usarlo. Piensas
“ahora lo tiro” pero sales, te secas, te vistes, vas a colgar la
toalla y ahí se queda.
No importa cuánto hace que está vacío, es probable que lo pongas boca
abajo como si quisieras exprimir la ultima gota y eso hará que
permanezca ahí al menos hasta la ducha siguiente
En la vida pasa lo mismo. Tendemos a mantener hábitos que no aportan
nada y que nos mantienen vacíos por pura dejadez hasta que un día
hacemos el esfuerzo, alteramos la cómoda rutina y tiramos el bote a la
basura dejando espacio a otros llenos.
Y en ésas estoy, tratando de localizar botes vacíos en mi vida

¡agua!



Un paseo por la Alameda, originally uploaded by deniman.

Hace mucho que Laura dice palabras sueltas: coco (dibujado en sus pañales), caca (lo que ve antes o después de coco) , mamá, papá, rojo (a su manera), azul (a su manera).

Laura lo entiende todo desde hace tiempo. Creo que ya entendía al cumplir el año, razón por la que no le hace falta hablar.
Puedes decirle que vaya a la cesta y traiga una pinza roja y lo hace (aunque a veces trae más, supongo que por prevenir que la tengamos dando viajes absurdos a la cesta).

El caso es que hace un par de semanas presencié lo que creo que ha sido el punto de inflexión en la evolución de su lenguaje, su comprensión del mundo y la asociación de las palabras-sonidos con objetos determinados. Y creo que es bueno dejarlo reflejado aquí junto a otros acontecimientos a modo de recuerdo dónde acudir cuando mantenga una discusión de esas sin sentido sobre cuando empezó a hacer tal o cual cosa.

Fue bonito ser consciente de lo que estaba pasando.
Normalmente cuando la baño suelo jugar con ella a que intente coger el chorro de agua que cae de la esponja y lo mantengo cerca de su mano para animarla. También suelo coger agua dentro del patito de goma y la salpico.

“Agua”, una palabra que pronuncia perfectamente y cuyo significado ya conocía. De hecho ya la usaba en alguna ocasión para que le dieramos el biberón -al verlo- aunque no de forma estable.
El caso es que mientras jugaba con ella le llegó el insight. Así, de sopetón. Empezó a señalar el chorro y decir “agua, agua” mirándome. Lo habría visto como algo habitual si no fuera porque siguió con el agua de la bañera “agua, agua” y pasó a señalar el agujero por el que sale el chorro del patito “agua, agua”.
De pronto me di cuenta de que me lo estaba preguntando. Acababa de descubrir que el “agua” era y servía para todas esas cosas, que era lo mismo.
Fueron 5 minutos impresionantes en los que yo me limitaba a contestar “sí, agua, agüita” y ella seguía buscando agua entre los objetos del baño.
Me vino a la mente aquella película, El Milagro de Ana Sullivan. Me pareció clavado, y de hecho creo que así es como ha pasado.
Desde ese día observo como empieza a usar sus propios nombres para las cosas, inventados pero estables.
Acaba de empezar una etapa bonita. Va a ser curioso descubrir cómo y con qué asocia las cosas. Solo espero que sea benevola a la hora de utilizar “papa”

Las bicicletas

“Las bicicletas son para el verano”. Me encanta ese título. Debo haberlo usado en infinitos posts de varios blogs para cualquier tipo de historia personal haciendo algún tipo de juego de palabras.
En este caso se queda tal cual porque es lo que hay: Bicicleta para acá y para allá desplazandome bajo un Sol que golpea a 36°C en pleno mes de Mayo.
36°C es un verano doble o casi en cualquier país europeo. En cualquier otro país europeo quería decir (con esto de la situación económica y la falta de reacción como que me da un poco de vergüenza catalogarnos de tal).

Además del retorno a las bicis (que un par de años despues siguen fallando en cualquier cosa que solo se note cuando ya la has escogido y estás montado en ella) vuelvo a salir de casa a pasear.
Paseos para allá, paseos para acá, bici para volver allá y retomar el paseo para acá haciendo que al día le queden menos horas. Cualquier cosa que me permita ocupar el tiempo.

El tiempo. Aaay el tiempo! 24h de las que sueño y trabajo se comen la mayoría. Las restantes se administran por prioridades entre las que no suele estar un tipo que se ha llevado tantos años frente al monitor descuidando el resto.

Cuando salí de esta casa pesaba unos 18kg menos y el volumen que acumulo en el abdomen se mantenía firme en los pectorales o plexo solar. Ahora salgo de casa, de otra, con la sensación de llevar mucho menos encima por haber perdido todo lo ganado/acumulado estos años.
Solo me queda el consuelo de que a partir de esta noche, después de episodio final de la última temporada, podré usar una frase del estilo de “más se perdió en La Isla” (y nadie pensará en Cuba, creo).

También texto

En Martillo Epistolar los amigos se quejaban de que ya no escribía.
Me gusta escribir, no importa lo mal que lo haga. Lo que pasa es que ahora mis quejas las expreso en twitter.

Tranquilos, algo caerá de vez en cuando por aquí.

PD: Espero que os guste mi nuevo blog. A mí me encanta como ha quedado todo, y huele a limpio