Mis nuevas zapas: Asics Gel Pulse 4

Acabo de volver de estrenar mis nuevas zapas para correr. Llevo ya tiempo con unas Nike Air Pegasus 28 que sobrepasan los 1000km y empiezan a estar demasiado blandas en la parte delantera de la suela, lo que hace que pasados unos km de carrera empiece a sentir la planta del pie contra el suelo.

Tengo los pies planos y vengo de un par de lesiones de tendón que me han sensibilizado bastante, sobretodo el talón, así que la búsqueda de nuevas zapatillas ha sido laboriosa.
Las “neutras” en algunos casos no resultan ser tan neutras y tienen una resistencia en la parte interna del talón que hace que a los pocos minutos de llevarlas puestas esté viendo las estrellas (al llegar a casa y buscar información descubro que efectivamente son para pronadores aunque no en exceso) así que eso limita bastante los modelos disponibles.

El caso es que probando probando llegué a estas asics que he comprado online en wiggle tras probármelas concienzudamente y asegurarme de mi talla (me encantaría comprarlas donde las pruebo pero 20€ de diferencia son 20€ de diferencia).
Según parece son unas zapatillas de tipo medio con características de las de tipo alto recomendadas para principiantes.

 

El primer día no ha estado mal, no he llegado a 6km por recomendación de @pazgata que me advirtió de los riesgos al cambiar de calzado.
Las sensaciones en general son positivas. Vuelvo sin molestias en los tobillos o las plantas (que ya empezaba a suceder con las Nike) y tampoco se me han resentido las rodillas por lo que no debo haber golpeado demasiado contra el suelo pese a que parecen algo más duras que las actuales.
Diría que son algo más anchas de horma que las Pegasus. No llego a sentir el pie suelto aunque tampoco tengo la sensación de sujeción que he notado con otras zapas que probé antes de comprar éstas.

Pese a mi lesión no he notado absolutamente nada el talón por lo que me atrevo a decir que la amortiguación ahí va genial aunque el PERO está en la zona delantera. No sé si es por lo sensibilizado que tengo el pie tras la lesión (supongo que uno acaba pisando de forma diferente por evitar el dolor) pero la zapatilla izquierda tiene la zona del gel demasiado marcada. Mientras con el pie derecho piso sin notar apenas nada, en el izquierdo voy pisando una protuberancia como me pasa con la parte del talón en las zapas para pronadores.
Al llegar a casa he quitado las plantillas por si hubiera algún papel o algo que hiciera bulto ahí pero nada. Tampoco noto con las manos la diferencia entre una suela y otra por lo que dudo que se trate de un modelo defectuoso.
Espero que sea cosa de mi pisada y no tarde en acostumbrarme, de lo contrario tendré que volver a desembolsar lo suyo hasta encontrar unas que me vayan bien.

PD: Escribo esto sin la sensación de acabar de correr. No sé si es que las zapas realmente se notan o hacer 5km empieza a ser poco para mí

Garmin Forerunner 410. Mi nuevo capricho

Acabo de adquirir un Garmin Forerunner 410.

Se trata de un reloj deportivo con GPS y sensor de ritmo cardiaco que mide todo lo medible referente a las carreras (también sirve para la bici configurando la cadencia de pedaleo) y permite mejorar el rendimiento en base a las estadísticas que proporciona.

Tiene el bisel táctil y ya sabéis que desde que tengo memoria, cualquier cosa digital+táctil o “solar” tiene muchos puntos para acabar en mi poder

 

Llevaba unos meses detrás de uno de estos bichos. Tenía en mente el 610 que me venía mejor (fundamentalmente porque vibra con los avisos, lo cual para un sordo como yo es algo a tener en cuenta). A parte de ese detalle el 410 me está dando todo lo que esperaba y más.

¿Qué esperaba? Esperaba un reloj con pulsometro que me mostrara todos los datos relacionados con mis carreras: ritmo (actual, medio, en un periodo establecido) velocidad (media, actual, en peridodo-distancia) pulsaciones por minuto (más altas, medias, más bajas) distancia, tiempo etc.

¿Qué me da de más? Pues tiene un montón de funciones y detalles que -ya las conocía, es lo que tiene empaparse del tema mientras te decides a comprar- han resultado ser bastante útiles. Por ejemplo:

  • Puedes marcar un ritmo al que quieres correr y el reloj te va avisando para que lo sigas
  • Puedes marcar una zona de ritmo cardiaco y el reloj te va avisando para que te mantengas en ella
  • Puedes crear un recorrido por una zona que desconoces y seguir las indicaciones de ruta del reloj (sí, te va guiando). Igualmente puedes escoger un ritmo o un tiempo en el que quieres hacer ese recorrido para que el reloj te muestre las referencias. Ésto me parecía un poco tonto pero justo esta mañana probé en un recorrido nuevo -que probablemente será habitual en breve- y si no es por el reloj me meto en una carretera camino de, a saber dónde.
  • Puedes correr contra tus propias carreras habituales viendo la diferencia de datos respecto a ellas. Y muchas cosas más
En los pocos días que llevo ya he descubierto que estaba corriendo forzando demasiado a mi corazón durante demasiado tiempo. Por no mencionar que lo de correr con el iphone en un brazalete (la app Nike+GPS me gusta mucho porque te va diciendo con voz los datos al tiempo que escuchas música) puede llegar a ser algo incómodo según la época del año.
Podría contar muchas más cosas pero no me quiero extender. Además podéis realizar búsquedas y verlo en acción en algún vídeo de youtube.
La mayoría de vosotros no tenéis tiempo o ganas para correr y si lo hacéis tal vez no vais a gastaros una pasta en este reloj.
El resto probablemente ya lo tenga así que tampoco estaría leyendo nada de interés pero, si alguno de vosotros corre y está dudando si comprar o no uno de estos cacharros, se lo recomiendo.
En tan solo una semana mis dudas están despejadas y no me siento culpable por la inversión realizada, lo que es una señal inequívoca de que la compra ha merecido la pena, o de que soy un insensato con los tiempos que corren, pero uno no viene aquí a escribir sobre la mal que va el mundo ¿verdad?

Poco a Poco

Después de varios meses de duda al fin he pillado un Garmin (410 en vez del modelo 610 que tenía en mente) para correr.

Me va a ser dificil dejar de escuchar la voz de mi amiga cada 0’5Km avisando del ritmo que llevo pero a cambio gano en comodidad y, para qué negarlo, me moría de ganas de correr con un pulsometro y ver si realmente estoy poniendome en forma o cualquier día la palmo a mitad de camino.

 

Por lo pronto he hecho 2 pruebas, una pasando de los 8Km en los que las rodillas suelen recordarme que vengo de la obesidad y me dicen “hasta aquí te dejamos” y otra en la que he probado a meter algún que otro sprint durante la carrera. En ambas me he sentido relativamente cómodo.

 

 

El reloj me llega el lunes (6 días va a tardar AmazonESP en darme el pedido de 2-3 días con cuenta Premium) 🙁

Ya contaré qué me parece, espero disfrutarlo y compararlo lo menos posible con el 610 que llevaba tanto tiempo investigando.

BEFORE and AFTER running

Ésta mañana he visto en GReader varias veces las fotos que ha hecho un tipo a diferentes personas antes y justo después de correr. En ellas los retratados tienen la misma postura. Solo les cambia la expresión (y por supuesto la ropa).

Ya me conocéis, soy tan tímido, tan paradito, me atraen tan poco éstas cosas que me ha sido imposible hacerlo. Me da pereza pensar en la cantidad de tiempo que hay que dedicar a hacer algo parecido.
Una pena, si no fuera tan cobarde en este post tendríais las fotos.

BEFORE and AFTER running

70.07 o Corre deni corre

70.07kg.

Eso es lo que acabo de pesar al volver de correr esta tarde.

89kg.

Eso es lo que pesaba meses antes de divorciarme.

Hoy además he superado una barrera mental apenas sin darme cuenta: Como he salido de noche, he aprovechado para estrenar una camiseta naranja fosforito (se ve, vaya si se ve) que queda ajustada, y  me la he puesto por dentro de las calzonas.

A algunos os parecerá una solemne tontería pero viniendo de un “gordito” como yo, se trata de una decisión importante.

Lo mejor es que no me sentía incómodo y hasta diría que me quedaba bien. O sea, que tenía la sensación (subjetiva) de que quedaba normal como es subjetivo que quede mal cuando nos vemos gordos, aunque en algunos casos tenga poco de subjetivo.

 

 

El caso es que he salido a correr ahora porque mañana por la mañana me han surgido cosas y no pensaba perdonar la carrera.

No salgo a correr a diario, no llego a 1h corriendo y cualquiera de vosotros podría adelantarme si me encontrara por la calle pero correr se está convirtiendo en un hobby-obligación que no pienso perdonar por lo mucho que esos kilómetros me están ayudando.

 

Me he visto en un escaparate con esa camiseta color butano, las zapas nuevas, el brazalete del iphone + los auriculares especiales para correr y me he acordado de hace 3 o 4 años (ahora vendría un párrafo gracioso, mencionando que el estilo que sigue es el de la vieja de Las Chicas de Oro en plan “Sevilla. verano de 2007. En casa de deniman…”)

Había salido con un amigo a hacer fotos y al verme en ellas me costó reconocerme.

Todos tenemos una imagen de nosotros algo alterada que incluso vemos en el espejo. Yo por ejemplo no suelo verme la cicatriz de la frente si no me fijo, pero aquel día. Aquel día vi lo que había.

En las fotos aparecía una persona mayor y dejada que me golpeaba en la cara con más de 20kg de realidad. Así que decidí ponerme en forma para poder enfrentarme a ella en un cuerpo a cuerpo. Empecé a correr.

 

Imaginad la escena: No tenía calzonas así que salía con un pantalon de chandal algo gordo para la época del año; Usaba unas zapas viejas con las que solía ir a trabajar y llevaba en la mano una riñonera (sí, salía a correr con una riñonera bajo el brazo) donde llevaba las llaves, el teléfono y el ipod y probablemente la cámara de fotos, entre otras cosas.

Empecé haciendo 3 o 4km. Después 4 o 5km y una sesión de wii… y aquí llegó el parón obligado por la hernia. Hasta hace unos meses en que algo volvió a picarme en lo más profundo de la conciencia.

 

Con este post no pretendo evangelizar y os prometo que no he llegado al punto de obsesión. Solo quería dejar constancia de la sensación tan placentera que tengo ahora, después de una ducha de agua fría, al comprobar que la diferencia de peso entre el BEFORE y el AFTER es de casi 19kg.

Y no es por el peso, es por abrocharte los zapatos comodamente, por no cansarte al subir escaleras, porque no se te caigan los pantalones (efectivamente, los pantalones se nos caen a los gordos no a los delgados), por no despertarte con taquicardias y crisis de ansiedad (bueno, eso podría haber sido consecuencia de la suma de varios factores más como el desempleo y otras cuestiones) por tener más opciones a la hora de comprar ropa etc.

Lo que me gusta de correr es que no lo hago solo por salud. No penséis que me he vuelto un fatiguita y que ando todo el día con la balanza debajo del brazo. Correr me está permitiendo hacer mi vida habitual sin consecuencias. Es una forma de nivelar mis excesos. ¡No me estoy privando de nada! Sigo tomando mis cervezas cada vez que se tercia y me zampo un litro de helado al día.  Por no mencionar los paquetes de pipas de Mercadona que caen en cada película.

 

El caso es que necesitaba escribir este post como agradecimiento, porque agradezco mucho a ese deni que corría sujetando una riñonera en la mano que se animara, que se esforzara, que lo intentara pese al dolor de tobillos y rodillas que el sobrepeso le provocaba. Agradezco ver una foto y pensar que lo que veo es lo que hay, que además me gusta.

Agradezco a ese deni el coraje, el valor y la fuerza de voluntad que tuvo cuando lo más cómodo hubiera sido sentarse y lamentar la situación en la que estaba.
Agradezco lo que hizo y lo que hace, estoy seguro que Laura va a estar muy orgullosa de su papá como ya lo estoy yo.

Lo agradezco tanto que ahora mismo me voy a poner un copazo a su salud.

El primer kilómetro cuesta más


Pensaba escribir este post a modo de historia. De cómo pasé de una gran forma a la obesidad y cómo poco a poco voy recuperando el tipo.
Pensaba hablar de mis costumbres alimenticias, de cómo han cambiado involuntariamente sin suponerme un sacrificio.
Iba a empezar con algo llamativo en plan “Sé que gimo mientras corro, afortunadamente no me oigo. Llevo música alta precisamente para evitarlo. Me agobia ver lo “mal” que lo estoy pasando”.
Iba a hablar de cosas que fueran de utilidad a gente en mi situación y sirvieran de motivación pero nunca se me ha dado bien y cuando os sirvo de inspiración lo ocultáis así que a lo mío.

 

Después de dos décadas de hiperactividad y deporte ininterrumpido y una posterior de sedentarismo extremo, he vuelto a moverme.
Casi no me atrevo a escribir el post por miedo a quedar como un tonto conmigo mismo si mañana lo dejo por cualquier razón. Casi todos sabéis que hace unos años empecé a correr y hacer ejercicio tratando de recuperar la forma y tuve que dejarlo por culpa de una hernia que -aunque cueste creerlo- me hice jugando a la Wii.

En mi vida hay un peso que marca una linea clara entre la forma y la falta de la misma: 72kg.
– Waterpolo, natación, salto con pértiga, Hapkido y algún otro deporte forman parte de la época pre 72kg.
– Mis logros como “el tipo que se ve 3 temporadas de una serie de TV en 2 días”, mis 200 puntos jugando a los bolos o la actividad compulsiva en twitter forman parte de la etapa post 72kg.

Pondría fotos de mi peor momento con 89kg de inactividad y ocio frente a alguna del bajón en el que quedé en 70kg y daba pena verme con la ropa enorme.

 

Lo cierto es que la bajada de peso no fue planificada, se unieron varios factores: separación, vuelta al hogar paterno, desempleo etc.
Empecé a hacer de 7km a 14km diarios en bici para ver a mi hija, comí fruta con frecuencia (en casa de mis padres no falta al contrario que en la mía) y sucumbí ante la mirada desaprobadora de mi madre cada vez que trataba de echar más comida en el plato.
Tampoco ha habido grandes sacrificios. Sigo tragándome tarrinas enteras de helado de una sentada, como más pizza que cualquier otro y bebo tantas cervezas y copas como aguante la compañía.

 

Luego llega la 2ª fase en la que siguen existiendo factores que ayudan a mantener la forma/peso aunque ya no es tan involuntario y empiezas a prestar atención al proceso.

Para qué negarlo. De pronto notas que la ropa te queda grande y empiezas a sacar maletas que hace 7 años que no abres. Sacas todo el contenido (ropa que quedó pequeña pero que no regalaste con la esperanza de que pasara lo que ha pasado) y metes lo que ahora está enorme y esperas no volver a usar. En el armario solo queda la “zona media”.
Un día al salir de la ducha te ves en el espejo y te gusta lo que ves. Empiezas a parecerte al de hace 20 años y eso es un mérito a esta edad, así que tomas la decisión de hacer que sea permanente.
Controlas las cenas, no es que no te apetezca comer mucho es que aunque apetezca te obligas a moderar.
Ya que se empiezan a ver los músculos de antaño ¿porqué no dedicarles unos minutos también? Dudo que vuelvan a llamarme “el fuertecito” pero mi lema “un poquito to los días” puede bastar. Además está eso que llaman “la memoria del músculo”.

Empiezas a tomártelo más en serio. Tratas de tener siempre en la nevera material para hacer ensaladas y sales a correr.
¡Sales a correr!
Al carajo la hernia, el calor, el dolor de tobillos y el monstruo llamado GReader que te llama y te hipnotiza convenciéndote para sentarte en la silla.
Al principio vas con reparos, “a ver cuánto duro” “en unos días los tobillos me dicen basta” “ya verás cuando las rodillas digan “hasta aquí hemos llegado””. Pero no, aun no pasa, así que te compras ropa para estar más cómodo (para alguien como yo gastar dinero en una afición implica que la cosa va en serio) y algún amigo cómo sz9 te ayuda con el calzado.

 

Y llega la fase 3: Las pamplinas.
– Camisetita especial para corredores que transpira reflecta no irrita y te hace parecer PRO.
– Calcetines para correr con bandas antideslizantes, talón reforzado y caña baja. Se acabó eso de usar los de hace 5 años o los de mercadillo.
– Balanza para controlar el peso. Fundamentalmente la uso para alucinar con los cambios que pego antes y después de correr, o lo que es peor, antes y después de los excesos del fin de semana.
– Sensor nike+iPod para controlar distancia y ritmo de carrera.


Ésto no lo metería como “pamplina” estoy realmente encantado del feedback que da, tanto en carrera como al finalizar de cara al seguimiento.
Puedes programar que te avise por Km y/o por tiempo. Si corres con el iphone te dice automáticamente el ritmo de carrera actual, con el iPod nano tienes que dar al botón (puede ser un coñazo porque el botón de los auriculares también pausa el ejercicio) para escucharlo.
Luego está la app Nike+GPS -gratuita durante un tiempo determinado, así que date prisa- que agrega un toque social, si quieres. Cuando empiezas a correr lo publica en twitter y facebook y los comentarios y “likes” que hagan te llegan como aplausos (personalmente prefiero correr con el nano que no tiene esa opción social pero es mucho más cómodo). Parece una tontería pero alguna vez estás planteándote parar o te vas arrastrando y al escuchar los aplausos sigues (con una sonrisa enorme pensando quién te estará animando), das ese extra con las pocas fuerzas que te quedan.

[blackbirdpie id=”74003035935866881″]

Lo curioso es que ese último kilómetro no cuesta tanto como el primero. El último es doloroso, me molestan las rodillas y los tobillos, mis piernas se mueven como si fueran ortopédicas pero podría seguir, tengo la sensación de que con ese trote cochinero podría llegar muy lejos. En cambio el primero. El primer kilómetro me mata, me siento como un enorme elefante que empieza a moverse con dificultad y que tardará en coger un ritmo cómodo, así que ya sabes. Si somos “amigos” y ves por Internet que empiezo a correr, dame ánimos. Si me ves por la calle dame un grito que paro a tomar una cerveza contigo sin problema.