Recuerdos de Peñalara

2015-04-30 12.06.31

Si por tener ropa en cajones de una casa se puede decir que de alguna forma vives en ella entonces yo tuve el privilegio de convivir con un interesante y variopinto grupo de artistas allá por los 90.
Creo que esta no es la primera ni la segunda vez que escribo un post sobre el tema, ni sobre alguno de ellos o todos como un solo ente, pero nunca hay que desaprovechar la oportunidad de hablar de las cosas buenas aunque la excusa sea una lista musical.

De vez en cuando me viene una canción olvidada a la cabeza, como a todos, y tengo la buena costumbre de añadirla a una lista de spotify para no tardar en localizarla cuando vuelva a visitarme.
La de anoche es una canción con historia, como todas, porque me la descubrió una de esas personas que vivía en aquel piso, y con vivía me refiero a que pasó por allí un tiempo determinado o llegó a tener cajones con su ropa. Se llamaba Fran y era un crack de la informática -y friki- de esos que de no existir hubieran tenido que inventarla para poder dedicarse a lo que llevaban dentro. Creo que mi último contacto con Fran fue el día que le regalé el spectrum sabiendo que estaría mejor cuidado que en casa de mis padres.
A Fran le gustaba la música, como a todos, solo que a todos en ese piso la música les gustaba mucho, mucho. Y entendían, y sabían, y y tenían la discografía del autor de ese soniquete que llevabas años tarareando sin saber de dónde o de quién era.

Hablo de los 90, de un tiempo en el que no se escuchaban canciones sino discos (creo que la mayoría le llamábamos discos al album ya estuviera en cd o casette). Te tragabas los discos enteros hasta que te gustaban todas las canciones o eras capaz de aguantarlas, en mi caso por amortizar lo que costaba la música y en el del resto por temas más profundos imagino.

Al piso me llevó Francisco.

Con Fco

Fue la primera persona que conocí al entrar en la facultad (ahora es cuando recuerdo haber escrito esto en varios posts pero lo repito igualmente). Ambos vivíamos en pueblos de la periferia así que llegamos pronto por temas de desplazamiento y falta de costumbre.
Estaba entre los tipos con pelos más largos (bien cuidados) que había visto en un hombre. Recuerdo una época en la que trabajábamos juntos y un jefe le insinuó algo acerca de la ideoneidad de cortarse el pelo y parecer más formal de cara a un posible ascenso. Debo haber distorsionado mi recuerdo porque tengo la sensación de que se pasaba por cierta parte el ascenso si dependía del corte de pelo.
Es probable que sea con el que más tiempo he seguido en contacto frecuente aunque desde que va dando el cante por ahí lo tengo perdido. O igual dejé de “arrejuntarme” con él por venderse a algo tan mainstream como las rastas.

Villa era un amante de todo, era un renacentista pop. Videojuegos, cine, música y lo que se pusiera por delante. Hace unos años le di un chivatazo porque buscaban alguien para escribir en uno de los blogs más conocidos por entonces, de ahí pasó a otro y luego a otro mejor, y por fin al estrellato.
Era un tipo capaz de meterte 5 canciones oscuras y depresivas en un recopilatorio hecho en común para amenizar un viaje (no, no sabéis lo oscura y depresiva que puede ser una canción seleccionada por Villa hasta que no la escuchas en un viaje de 5 horas apretado en un coche).
Acaba de publicar un libro que probablemente tardaré en leer pero que espero tener pronto en papel, eso que hace años que no gasto.

El que gastaba papel a toneladas era Kike.
Kike devoraba prensa, información y cultura en general. Cuando digo que la devoraba es porque me vienen a la mente al mismo tiempo los miles de precisos recortes de periódico y el cuidado con el que cortaba igualmente las patatas para freírlas. Creo que fue la primera persona a la que vi cortar las tiras de patatas contra una tabla y no en las manos al estilo militar -ya sabéis, ese soldado rodeado de montones de patatas sentado sobre un cubo pelando y pelando-.
Pese a que por épocas pasé bastante tiempo a solas con la mayoría de ellos es probable que Kike fuera el que más tiempo tuviera que aguantarme, veíamos juntos la tele y comentábamos lo que fuera, daban igual las 2PM viendo videoclips o las 2AM y que solo estuviera emitiendo canal47, ejem.

2 epistolares

Tuve que darle un empujoncito para que se animara a contar algo de lo que sabía sobre alguna de sus pasiones, ya fuera la cultura de la calle (menos las calles de España) o todo lo que rodea a las zapas. Recuerdo que al principio escribía usando mi nick, como si la gente no distinguiera perfectamente cuando escribía él y cuando aporreaba las teclas yo. Un día nos confundieron en un post, fue un gran día.

Mac en Sevilla

A Jorge tengo que estarle muy agradecido por ser el que materializaba la mayoría de las cosas hetéreas que flotaban en el ambiente de aquel piso mezclándose con el humo. No es lo mismo hablar de música que tener el cd para escucharlo, hablar de cine que ir al cine. Jorge, sin bajar el nivel de enriquecimiento personal que aportaban los demás, era el que ponía el coche, el que invitaba al cine, el primero que se te asociaba para convencer al resto de que un martes es tan buen día como otro para celebrar. Creo que fue el primero con el que dejé de tener contacto o el único con el que no lo tengo (Facebook no cuenta).

Aunque no lo creáis yo lo hacía por ellos. Estaban siempre fatal los pobres, se iban alternando las crisis existenciales y las bajadas al infierno. No era fácil estar siempre ahí enriqueciéndose pero haciendo como que no, culturizándose pero haciendo como que no, siendo inconscientemente feliz y actuando como si aquello durara para siempre.

Y bueno, aquí llega la lista, con altos y bajos, con orden caótico y sin sentido, sin olor a madrugada ni a cubata o cenicero pero lleno de momentos. Una lista que probablemente solo disfruten 4 o 5 personas, como el post, escrito para los amigos de Peñalara.

PD: He tratado de meter solo un tema por artista y de desechar los temas más oscuros o deprimentes no sea que deje de leerme a mí mismo.