De cero a catorce en cuatro minutos o Mi eterno fracaso

Durante más de un año estuve haciéndome fotos a diario con el mismo encuadre para hacer un timelapse. Al final la app resultó ser un poco tramposa y pretendía que pagara (sin previo aviso) por la exportación en el formato que yo quería. Y no, por principios me negué a pagar ese mísero e inadvertido euro.

Luego llegó el embarazo y me preparé para la carrera de fondo que era hacer una foto semanal de la barriga de la madre de Laura.
Fracaso absoluto, de nuevo, a partir del segundo o tercer mes por una u otra razón.

Que no sea capaz de realizar un timelapse en condiciones no implica que no pueda hacerlo. De hecho tengo varios gracias a programas como Picasa.
Picasa es un clásico injustamente ignorado pese a su versatilidad y funciones.
Si tenéis muchas fotos de vuestros hijos solo tenéis que dejar que, tras el reconocimiento de cara, os exporte en vídeo un estupendo timelapse fusionando las caras con el que comprobar como pasa el tiempo, aunque es probable que no quede tan entrañable como este